La mujer embarazada necesita poner especial atención en el consumo de alimentos ricos en energía y proteínas, así como aquellos que contienen vitaminas y minerales principalmente calcio, hierro, ácido fólico y yodo.

El calcio, es necesario para la formación de los huesos del niño o niña, además que evita la descalcificación de los huesos y dientes de la madre. Para cubrir las necesidades de calcio se recomienda consumir leche y derivados, como queso y crema, además de pescado, leguminosas y verduras de hoja verde.

El hierro y el ácido fólico son componentes indispensables para la formación de la sangre tanto de la madre como del futuro hijo o hija. El consumo de alimentos ricos en hierro evita la anemia en la mujer embarazada y en el recién nacido. Para cubrir estas necesidades es bueno incluir en la alimentación diaria: alimentos de origen animal, como hígado y huevo; frijoles, lentejas y verduras de hoja verde. De preferencia acompañados de alimentos con alto contenido en vitamina “C” como naranja, mandarina, limón, ya que ayuda a que el hierro se aproveche mejor.

El yodo favorece el adecuado crecimiento y desarrollo físico y mental del recién nacido previniendo deficiencia mental y bocio. El mineral se obtiene de los pescados, mariscos y de la sal yodada.


Bibliografía: Guía de orientación alimentaria – Secretaría de Salud.

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