Las emociones a esta edad (1 a 3 años) son fuertes y el niño aún no ha desarrollado muchos filtros para manifestarlas. El llanto sigue siendo su principal manera de expresarse: enojo, tristeza, frustración, rabia; además con el paso del tiempo ya tiene experiencia y sabe que el llanto lo provee de algo muy valorado: la atención de los adultos.

Una gran ventaja es que los adultos y hasta los hermanitos mayores ya reconocen con más claridad cuándo el llanto es de miedo, dolor o frustración, y cuándo es simplemente un recurso para lograr que, por ejemplo, no hablen más por teléfono.


Es importante durante esta etapa ayudarlo a regular sus emociones  y a expresarlas con calma. Y cuando ya tenga un lenguaje más amplio, puedes enseñarle a expresar las emociones hablando. Ponerle nombre a la emoción que siente en  ese momento le permitirá ir distinguiendo mejor las diferentes emociones que lo acompañaran durante toda su vida.


Bibliografía: Guía sobre pautas  de crianza  para niños  y niñas  de 0 a 5 años  de edad – UNICEF.

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